—¿Y qué gano yo a cambio? —preguntó Elara, recuperando un poco de su instinto del mundo real.
—Se nota —suspiró un grillo que vestía un frac de seda azul mientras afinaba un violín minúsculo—. Llevas la lógica pintada en la cara. Esa es una enfermedad muy grave en estas tierras. Si intentas que dos más dos sumen cuatro, terminarás con un dolor de cabeza o, peor aún, convertida en una tetera. Una novata en un cuento de hadas
La bruja sonrió, y por un momento, sus ojos reflejaron constelaciones enteras. —¿Y qué gano yo a cambio
—¡Ay! —exclamó una flor de pétalos amarillos—. Ten más cuidado, forastera. No todos los días viene alguien con botas de suela de caucho a interrumpir nuestra siesta. Llevas la lógica pintada en la cara
Caminó por un sendero que parecía hecho de azúcar glass, evitando mirar demasiado a los árboles, que cuchicheaban sobre su peinado. Pronto llegó a un cruce donde un cartel indicaba: "A la derecha: El Lobo que se cree Abuela. A la izquierda: La Bruja que solo quiere que le ordenen la despensa. Recto: El Castillo de Cristal (Cuidado con los pies descalzos)" .
¿Te gustaría que de Elara o prefieres explorar cómo es el Castillo de Cristal ?
—Ganas el derecho a no ser el personaje principal —susurró—. Ganas la libertad de observar el milagro sin tener que salvar el reino. Es el mejor papel de todos.